Un grupo de pobladores de Lasana y Chiu-Chiu, acompañados de un equipo de arqueólogos pudimos asistir al maravilloso espectáculo de la salida del sol en el solsticio de invierno del hemisferio austral. Y no fue en cualquier escenario, sino en un lugar situado dentro del Qhapac Ñan (Camino del Inca), donde a ambos lados del camino se ubican unas saywas. Las saywas son unas estructuras de piedra que miden entre 1,20-1,80 m. de altura, con una base cuadrada o rectangular y que pueden presentarse en pares o dibujar una línea de varias estructuras. Las saywas pueden referirse a deslindes o fronteras, medición de distancias de camino o medición del tiempo calendárico.
El sol emergió por encima de la Cordillera de los Andes y en la mitad exacta del espacio que hay entre las dos saywas, es decir, por donde transcurre el Qhapac Ñan.
El frío, a esa hora de la mañana y a más de 3.000 metros, era intenso, pero valió la pena haber vivido esos instantes y apreciar el conocimiento que los incas tenían del territorio y la astronomía.





