Un grupo de veinte estudiantes y docentes de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) ha estado unos días en la Murtra, vivenciando el silencio, experimentando con el barro en el taller de cerámica de la Murtra y participando en la fiesta de la Virgen Guadalupe de Ayquina.
El texto que viene a continuación es el testimonio de lo que para ellos ha representado esta experiencia:
Al llegar a Chiu Chiu nos recibe Lourdes, Elsa y Pepe, recordándonos el valor del silencio y la soledad en medio de un paisaje de belleza inexplicable. Veinte personas entre académicos y estudiantes, viajamos desde Santiago a participar de la Fiesta de la Virgen Guadalupe de Ayquina en el contexto de la Residencia Artística UC, teniendo como objetivo la creación a partir de la experiencia de la fiesta religiosa.
Estar en la Murtra nos ha permitido, individual y grupalmente, mirar hacia adentro, decantar las sensaciones y pensar las vivencias diarias que experimentamos en Ayquina. En este lugar hemos podido conocer también el taller de textil y alfarería, un espacio que nos abrió las puertas para desarrollar una sesión de trabajo práctico grupal. El taller consistió en dos actividades en torno a la cerámica. La primera de ellas; la elaboración de una esfera hueca a través de la técnica de pellizco que permite conocer y relacionarse con la humedad y la resistencia de esta materia a través del tacto. Luego de ese primer acercamiento sensible con la arcilla, nos propusimos crear de manera colectiva, pequeños módulos cuadrados a modo de azulejo, para ser intervenidos en sobre y bajo relieve con objetos e imágenes recolectados durante la fiesta y elementos naturales que rodean el taller como rocas, ramas y flores secas.
Este ejercicio se estructura y reflexiona en torno a lo individual y lo colectivo, un modo de relación presente, por ejemplo, en los bailes religiosos donde los danzantes coordinan sus movimientos y personalizan sus trajes sin perder de vista la identidad de su agrupación y el sentido del baile como un gesto de devoción. De un modo similar, el módulo de arcilla intervenido por los estudiantes y profesores, contiene mirada subjetiva que se articula desde lo múltiple para dar lugar a una composición visual donde adquiere sentido al estar reunidos en una misma unidad.





