El Taller Suyis Liq’cau (Manos de mujer), formado por mujeres artesanas textiles de Chiu-Chiu, y cuyo punto de reunión es en la Murtra, está participando en un nuevo proyecto que pretende relacionar la astronomía andina con los textiles. La primera fase del proyecto consistió en sesiones de astronomía y cultura Lickanantay en el Museo del Desierto de Atacama, así como una visita al campo arqueológico de geoglifos de Chug-Chug. Es el tercer conjunto de geoglifos más grande del mundo, tras las líneas de Nazca (Perú) y los geoglifos de Pintados (Chile). Las figuras más antiguas datan del año 1000 a. C., aunque la mayoría se hizo entre el 900 y el 1550 d. C. Representan figuras geométricas, humanas y de animales (como llamas y guanacos) de hasta 15 metros de longitud. Formaban parte de las vías de intercambio cultural y comercial entre el oasis de Calama y la costa de Quillagua en el Pacífico.
Los pueblos andinos observaban el sol, la luna, la Vía Lactea y las “constelaciones oscuras” para marcar el tiempo, las siembras, las fiestas y las ceremonias: “La base del Cielo está abajo, está acá en el Kai Pacha, y lo que pasa en el Cielo, pasa acá abajo”, afirma un habitante del pueblo lickanantay.
Los trabajos que se van a elaborar se realizarán con diversas técnicas y herramientas textiles y se ocupará lana de oveja y de camélidos.





