La humanidad, como un poliedro

La necesidad de entender la importancia de la solidaridad en la economía actual es el llamamiento que el Papa Francisco hizo a través de un vídeo mensaje para el Festival de la Doctrina Social de la Iglesia que tuvo como tema “menos desigualdades, más diferencias”.

El Papami-hogar explica que el tema del Festival es un título que evidencia la riqueza plural de las personas como expresión de los talentos personales y toma distancia de la homologación que mortifica y hace desiguales. Y Francisco ofrece una imagen para traducir el título: la esfera y el poliedro. “La esfera puede representar la homologación, como una especie de globalización: es lisa, sin caras, igual a sí misma en todas las partes. El poliedro tiene una forma similar a la esfera, pero está compuesta de muchas caras. Me gusta imaginar la humanidad como un poliedro, en el cual las múltiples formas, expresándose, constituyen los elementos que componen, en la pluralidad, la única familia humana”, cuenta el santo padre en la grabación.

Dedica en el mensaje también un tiempo a los jóvenes y a los ancianos: “el reconocimiento de las diferencias valoriza a las personas, a diferencia de la homologación, que es el riesgo de descartarlas porque no son capaces de comprender el significado”. Por eso, “hoy, los jóvenes y los viejos se consideran descartados porque no responden a las lógicas productivas en una visión funcionalista de la sociedad, no responden a ningún criterio útil de inversión”. Pero no podemos olvidar – señala Francisco – que los jóvenes y los ancianos llevan una gran riqueza: ambos son el futuro de un pueblo. Los jóvenes son la fuerza para ir adelante, los viejos son la memoria del pueblo, la sabiduría; recuerda el papa.

Hablando del paro juvenil, Francisco observa que esto es “una hipoteca, es una hipoteca para el futuro. Y si esto no se resuelve pronto, es la seguridad de un futuro demasiado débil o un no-futuro”.

Otra idea que el Papa desarrolla en el vídeo mensaje es la doctrina social de la Iglesia. “El magisterio social  – afirma – es un gran punto de referencia, que es el resultado de la reflexión y del trabajo virtuoso. Es muy útil para no perderse”. Asimismo explica que “quien trabaja en la economía y en las finanzas está seguramente atraído por el beneficio y si no está atento, se pone a servir el beneficio propio, así se convierte en esclavo de dinero”. Frente a esta situación, Francisco recuerda que la “doctrina social contiene un patrimonio de reflexión y de esperanza que es capaz también hoy de orientar a las personas y de conservarlas libres. Es necesario valor, un pensamiento y la fuerza de la fe para estar dentro del mercado guiados por una conciencia que pone en el centro la dignidad de la persona, no el ídolo dinero”.

Por ello, Francisco subraya que “la doctrina social, cuando es vivida, genera esperanza. Y así cada uno puede encontrar dentro de sí la fuerza para promover con el trabajo una nueva justicia social”. Y la aplicación de esta doctrina social contiene en sí una mística, explica. “Mirando los resultados generales, esta mística lleva sin embargo una gran ganancia, porque está en grado de crear desarrollo propio en cuanto – en su visión general – pide hacerse cargo de los parados, de las fragilidades, de las injusticias sociales y no está sujeta a las distorsiones de una visión economicista”.

La palabra solidaridad es clave en la doctrina social, subraya: “Pero nosotros, en este tiempo, tenemos el riesgo de quitarla del diccionario, porque es un palabra incómoda, pero también – si me permitís – es casi una ‘palabrota’. Para la economía y el mercado, solidaridad es casi una palabrota”.

Finalmente dedica unas palabras a la cooperación. Francisco recuerda cuando se reunió con representantes del mundo de las cooperativas. “Me ha consolado mucho y creo que sea una buena noticia para todos escuchar que, para responder a la crisis, redujeron su margen de beneficio, manteniendo el nivel de empleo . El trabajo es muy importante. Trabajo y dignidad caminan a la par”. Y añade que la cooperación hoy “es objeto de algunas incomprensiones también a nivel europeo, pero creo que no considerar actual esta forma de presencia en el mundo productivo constituye un empobrecimiento que deja espacio a las homologaciones y no promueve las diferencias y la identidad”.

El papa menciona que con 18 años escuchó a su padre dar una conferencia sobre cooperativismo cristiano y se entusiasmo con esto, “he visto que ese era el camino”, comenta. A continuación invita a todos los que trabajan y son actores de reformas cooperativistas “que tengan viva la memoria de su origen. Las formas cooperativas constituidas por los católicos como traducción de la Rerum Novarum testimonian la fuerza de la fe, que hoy como entonces es capaz de inspirar acciones concretas para responder a las necesidades de nuestra gente”, concluye el pontífice. (Publicado en Zenit el 22 de noviembre de 2013, www.zenit.org)

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Murtra Santa María del Silencio

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